Desde los inicios de la
creación del Politécnico Madre Rafaela Ybarra, siempre se ha establecido
reglas, normas y la implementación de una serie de valores que tratan en su día
a día de poner en práctica. Su frase principal refleja una gran manifestación de
enseñanza a sus docentes, la Cual Dice: “No se cansen de hacer el bien “este
fue el legado que les dejo su creadora Rafaela Ybarra”. Pero el tiempo va
cambiando y todo se va modernizando, este es el principal enemigo del buen
comportamiento y del buen vivir, por ende esto afecta el desarrollo de las
normas establecidas. Tratando de buscar soluciones, llegamos a la conclusión de
que la desobediencia es un daño en los estudiantes del POMARAY.
Por otro lado, esto no solo afecta a nuestra
institución como manifiesto negativo, si no, en un sin número de escuelas,
tanto nacional como internacional. Estamos viviendo en una época en donde la
mayoría de estos de estos problemas provienen de la familia, pues, aunque
recibimos educación en las escuelas, el hogar es el principal lugar en donde se
nos inculcan nuestros valores. Dentro del POMARAY existen un sin números de
indisciplinas por parte de los alumnos que deshonran la validez de su lema.
Diariamente tenemos por costumbre realizar el acto a la bandera, en donde ponemos
en alto nuestra patria y le entregamos nuestro día a Dios. A través de esta
demostramos el gran irrespeto, ya que muchos lo consideramos una pérdida de
tiempo, sin embargo es una acción patriótica que deberíamos respetar, siempre
tener presente y aun así muchos desobedecen al llamado.
Por lo visto, decimos que una conducta de
desobediencia se produce cuando: Un superior (Profesor) Ordena al estudiante
que realice una conducta y este no responde a su petición. Los profesores del
POMARAY son aquellas personas que siempre tienen fe en obtener de nosotros lo
mejor y se encariñan tanto que buscan la manera de sacar las ideas tontas que
en ocasiones pasa por nuestras cabezas, pero independientemente a esto no le
ponemos caso y desobedecemos hasta alcanzar la decepción y deshonra de ellos
mismos. En la etapa del bachillerato los jóvenes y adolescentes regularmente
suelen a querer ser populares o ser aceptados por la sociedad. Últimamente se
nos está orientando de cómo un embarazo a temprana edad afecta nuestra vida
social, económica, cultural e incluso puede provocar la muerte. Sin embargo
decimos ser grandes para tener nuevas experiencias y es ahí donde retornamos la
desobediencia como impulso hacia lo que está mal hecho.
Sin lugar a dudas, como está marchando nuestro
instituto, la problemática no está en solo decir o hablar de lo que no se debe
hacer. El motor principal para concientizar la desobediencia, es impartiendo
una orientación clara y precisa del daño que causa desobedecer a las
autoridades de la escuela y la consecuencia que trae consigo. Unas de las
causas principales de las malas calificaciones de los estudiantes, es la falta
de respeto hacia sí mismos y excluir mandatos que consideran poco importantes,
aunque un superior los halla mandado. Según el diccionario “Ilustrado Océano”
la desobediencia tiene por significado, la acción que lleva consigo el no
cumplir con un acto u obligación asumida de forma voluntaria, estés o no estés
de acuerdo, todo aquel que comete este error, de estar de aliado con esta,
fracasara en el politécnico. Es posible de que la obediencia indique el proceso
que conduce a la escucha atenta a una acción, por lo tanto estas son decisiones
que los mismos estudiantes deciden tomar.
En efecto, quiero iluminar las mentes de cada
uno de los lectores, dejando como instrumento a reflexionar todo lo que podemos
hacer, si llevamos a cabo llevamos a cabo todo los papeles mencionados. Pero a
medidas que pasa el tiempo, el ser humano escala nuevas posibilidades, rumbos y
expectativas, esto es lo que hace posible la capacitación de los profesores que
luchan para ser de los alumnos personas obedientes. Ya que nadie toma en cuenta
las consecuencias que pueden surgir al hacer las cosas sin ningún tipo de
razón, solo por estar en secuencia con los demás. Quiero dejar bien claro, que
la desobediencia no la debemos de tomar como costumbre o habito, sino alejarla
cada día más. Sin más preámbulos a través de lo ya mencionado podemos destacar
que la desobediencia es un daño para los estudiantes del POMARAY.